16 abr. 2011

A mí también me baja (a veces)

En mi adolescencia tuve un episodio casi paranormal: menstrué. Sí, como una chica, lo juro. Primero sentí unos retorcijones en el vientre, luego me bajó. Y hasta me dieron ganas de llorar y  comer chocolates. Me caían mal los hombres, sobre todo el que veía frente al espejo. Del susto no salía del baño, razón por la cual mi abuela se preocupó y entró luego de  tocar la puerta par de veces. Al verme desnudo y sangrante prorrumpió: "¿tú también?" "¿Yo también qué?", respondí entre asustado y avergonzado. "Tienes el raro síndrome menstrual que han padecido algunos hombres de la familia, como uno de mis primos, de quien no supimos más desde esa vez que unos científicos soviéticos se lo llevaron para estudiar su caso. Ahora tú también con eso, lo que faltaba. Iré por unas toallas sanitarias".
Ese día la abuela me enseñó a usar las toallitas, me preparó un té de manzanilla y me puso bolsas de agua tibia sobre el vientre para relajar mi malestar. Decidimos guardar el secreto de mi extraña condición para evitar que mis padres la usaran en mi contra o que los rusos me desaparecieran, como lo hicieron con el primo. Ahora cada vez que me va a venir la sangre, me sale un gran mostacho al estilo de viejo actor mexicano y me brota una horrible espinilla en la punta de la nariz. Lo peor de mis síntomas es que me vuelvo insoportablemente sensible, sobre todo cuando se meten con mi bigote. 

1 comentario:

  1. Querido amigo:
    Me conmueve mucho que pases por ese período molesto de la vida femenina, aunque es muy probable que este hecho sea más bien una bendición. Sí, amigo porque al padecer este síntoma (por llamarlo de alguna manera) tendrías información que, obviamente, no poseen el resto de los otros hombres. Incluso, menstruando en tu masculinidad podrías penetrar en los confines de la psiquis femenina. Cosa bien difícil. Sobre todo en estos tiempos. No sé qué pensarás al respecto. En todo caso, creo que todas estas experiencias que nos cuentas, te atribuyen más bien un “aura” de extrema sensibilidad y hasta un halo de beato. Tu amiga y siempre tuya
    Y.
    Pdte.: dime por fa por qué usas ese zarcillo?

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